1. Historia de las Telenovelas Venezolanas

                                                  

    LA SEÑORA DE CARDENAS

    Complacer
    a la audiencia

    En otros países resultaría impensable que un escritor consagrado se viera obligado a cambiar drásticamente
    el final de su historia para complacer
    a su audiencia; en Venezuela, sin
    embargo, esta práctica no es ajena desde que —el nunca bastante
    recordado y querido—
    José Ignacio Cabrujas tuviera que divorciar
    a Doris Wells de Miguelángel Landa en La señora de Cárdenas.

    FLAVIA GLESKE Y SAUL MARIN

    La tecnología también ha favorecido esta tendencia, al punto de que hasta por mensajería de texto los
    espectadores han podido decidir cuál es el personaje que tiene derecho a un final feliz: sucedió con la Gata Flaca (Flavia Gleske) de Trapos Intimos, que no podía escoger entre Saúl Marín y Alfonso Medina, y también con el guapo Cacique (Edgar Ramírez) de
    Cosita Rica, quien se mantenía
    indeciso entre las gemelas María Suspiro y Verónica, ambas interpretadas por la versátil
    —y ahora Bendita— Marisa Román.

    Un muchacho
    llamado El Puma

    Por la misma novela de Delia Fiallo, Una muchacha llamada Milagros, no sólo se le debe a la escritora cubana el haber colocado por primera vez sobre el tapete el escabroso tema de la violación. Asimismo, el actor y cantante José Luis Rodríguez tiene una deuda con ella, al haber representado allí al personaje Omar Contreras, o El Puma, justo el apodo que comenzó a utilizar a partir de entonces para catapultar su muy exitosa carrera internacional.

    Llegó el color
    Amanda Gutiérrez y Leopoldo Regnault fueron los primeros protagonistas en ser vistos a color, masivamente,
    dentro de la pantalla chica venezolana. La versión de Ifigenia que transmitió el canal 5, a principios de los ochenta,
    gozó del privilegio de emitir imágenes con matices naranjas y verdes.¡Toda una novedad para la época!
    Pero, en realidad, esta no fue la primera telenovela grabada a color: la adaptación de Doña Bárbara que hizo Cabrujas
    en 1974 contó con diversos matices
    que sólo pudieron ser vistos por los pocos que contaban con
    una TV a color para entonces.

    LEONELA

    Otro “ladrón
    de tu amor”

    Aunque Delia Fiallo asegura que Leonela (1984) fue la primera telenovela de su peculio que puso
    a protagonizar a un hombre pasado de tragos que viola a quien posteriormente sería el amor de su vida, lo cierto es que su propia pluma ya había marcado un precedente al respecto: en Una muchacha llamada Milagros, escrita en 1975, el galán José Bardina se pone en la piel del prestigioso psiquiatra José Miguel Valdés, quien en sus años mozos se desvió del camino abusando de una niña —sí, ¿cómo lo adivinaron?:  la mismísima protagonista de la historia, Rebeca González—, sólo que el asunto se sabe años después, cuando tras ser ella su paciente se enamoran y se casan. Pero —¡oh, sorpresa!— todo lo pasado se dilucida durante la noche de bodas. ¿Quién dijo tabú?

    EL DESPRECIO (REMAKE)

    De una misma pluma
    Cuando las ideas escasean
    y es preciso asegurar el éxito,
    la fórmula más sencilla—según afirma Carolina Espada en su libro La telenovela en Venezuela— es recurrir a los llamados remakes, versiones
    de historias que en su momento fueron seguidas muy de cerca por el público y que, por lo general, son reasignadas a libretistas jóvenes con probada experiencia bajo el mando de alguno de los
    maestros en dramáticos.
    Muchas son las versiones con que cuenta la televisión
    venezolana, desde La Intrusa —una copia de La Usurpadora, que 16 años más tarde fue grabada por Mariela Alcalá y Víctor Cámara— hasta El Desprecio, actualmente en pantalla, donde Flavia Gleske
    y Ricardo Alamo sustituyeron a Maricarmen Regueiro y Flavio Caballero; pero —coincidencias aparte— sólo dos veces se ha visto que en menos de dos décadas
    —en 17 años, para ser exactos— se hicieran tres refritos de una misma trama: el primer caso ocurrió en 1957, cuando se rodó La Trampa, historia originalmente
    protagonizada por Hilda Vera y Luis Salazar, que mantuvo su nombre en las adaptaciones hechas por Oscar Martínez
    y Rosita Vásquez —en 1961—, y Doris Wells y Martínez —en 1974—. El segundo caso, un poco más cercano, cuenta con el aval de la escritora Delia Fiallo. De la original Rafaela (1977), donde Chelo Rodríguez era una doctora humilde que terminaba enamorándose de un adinerado doctor—interpretado por Analdo André—, vinieron Roberta (1986) con Tatiana Capote y Henry Zakka, y Alejandra, telenovela que en 1994 llevó a las pantallas a
    María Conchita Alonso y al argentino Jorge Shubert.

    CRISTAL

    Imbatibles
    Desde que en 1972 La Usurpadora
    llegó al mercado internacional, fueron muchos los caminos que debió recorrer la telenovela venezolana
    hasta convertirse en un verdadero
    producto de exportación capaz
    de generar manifestaciones
    y protestas, paralizar ciudades enteras durante las transmisiones y hasta disminuir la asistencia a las salas de cine en el horario estelar.

    KASSANDRA

    Muchas producciones integran la lista, pero, sin duda, Cristal y Kassandra—ambas con el sello de Delia Fiallo— se han ganado un sitial de honor: mientras la historia protagonizada por Jeannette Rodríguez y Carlos Mata se convirtió en la más sintonizada en la historia televisiva de España, país donde fue
    retransmitida en siete oportunidades, la trama liderada por Coraima Torres y Oswaldo Ríos fue la primera telenovela local que llegó a Japón
    y hasta ingresó al Libro Guinness de los récords por haber sido la más vendida en el mundo entero.

    SET DE LA INOLVIDABLE (1996)

    Al estilo O Globo
    El Paseo de la gracia de Dios, una producción de Marte TV escrita por José Ignacio Cabrujas, marcó un precedente en cuanto a la creación de sets de grandes dimensiones para el rodaje
    de dramáticos, pues justo detrás
    del desaparecido canal —ubicado en Boleíta Sur— se creó la vereda que daba nombre a la historia. Pero esta no fue la primera vez que una telenovela local recurrió a la recreación de edificaciones ficticias en exteriores, pues en La Encantada—de Humberto Kiko Olivieri— se utilizaron unos terrenos
    desocupados de La Guairita —cerca del Cementerio del Este— para crear la hacienda donde Claudia Venturini y Mariano Alvarez vivieron su
    cándida historia de amor. A principios de 1996 comenzó otra producción
    de época —también de Olivieri— que requirió un gran despliegue
    técnico. Se trata de La Inolvidable, dramático estelarizado por Rafael Romero y la mexicana Christianne Gout, que requirió de tres meses de trabajo previo para poder armar el pueblo donde se llevó a cabo: dos cuadras lineales —llenas de fachadas— fueron construidas en Fuerte Tiuna por el equipo de escenógrafos, mientras que el famoso tren que transitaba por la localidad fue grabado en Pensilvania e
    introducido en el lugar gracias a la magia de la postproducción.
    Dos años más tarde, en 1998, repite Olivieri con Reina de Corazones,
    trama donde una famosa modelo—encarnada por Emma Rabe— decide regresar a su pueblo natal, una villa que fue recreada en su totalidad en las adyacencias del Hipódromo La Rinconada. La lista culmina, por los momentos, con la producción de RCTV Amantes, que supuso la construcción de un pequeño pueblo en Bejuma, y con Ciudad Bendita, el más reciente proyecto de Leonardo Padrón que implicó ambiciosas propuestas, como la recreación del mercado de El Cementerio —con más de 300 extras haciendo de buhoneros— y hasta el montaje de una sala de cine.  

    MARIA FELIX

    Una millonada
    Para cualquiera que desconozca
    la estructura del mundo audiovisual
    resulta casi imposible imaginar el calibre de los salarios que reciben algunos protagonistas y primeros actores, sobre todo aquellos que cuentan con una
    consagrada trayectoria. María Félix fue una de las primeras en ganar un sueldo de altura, cuando en 1970 aceptó la oferta de Radio Caracas Televisión
    para realizar una participación especial en la telenovela Cristina, estelarizada por Marina Baura y
    Raúl Amundaray. Por aparecer en sólo 10 capítulos, la mexicana obtuvo la módica suma de 15.000 dólares,
    y aunque todo lo recibido fue destinado a fundaciones benéficas, la estrella marcó un precedente. A partir de allí,
    los salarios han variado mucho, pero la que preside la lista —para
    asombro de muchos— es Mariela Alcalá, quien cobró 100.000 dólares mensuales durante las grabaciones de La hija del presidente, transmitida por MarteTV en 1994.

    VERONICA

    Doble papel
    En las telenovelas venezolanas hay muchas gemelas que recordar,
    desde Marina Baura —cuando interpretó a la dulce Alicia Estévez
    y a la malvada Rosalba Bracho en La Usurpadora—, hasta la impasible Hilda Abrahamz —quien encarnó a las villanas María Clara y María Begoña en Abigail—, pasando por Marisa Román —recordada por su controversial doble rol de María Suspiro y Verónica en Cosita Rica—.

    MARIA SUSPIRO

    Pero pocos recuerdan que la primera en llevar a la pantalla local a un par de gemelas fue la versátil Doris Wells, actriz que en 1964 interpretó a Reina Montero —y a su malvada melliza—
    dentro de Historia de tres hermanas y quien 18 años más tarde repitió con un doble papel en ¿Qué pasó con Jacqueline? La Wells usaba unos lentes de contacto azules —que se
    veían rarísimos— para diferenciar a una gemela de otra, entre varios detalles.

    ¡Y se
    impusieron!

    LA USURPADORA NIÑA BONITA TOPACIO AMARANTA BRIGGITE

    Cambio instantaneo
    Las pelucas Cuchita —“las más bellas peluquitas de quita
    y pon”, como rezaba el jingle— eran más que indispensables dentro del fashion venezolano de los setenta, luego
    de que Marina Baura las utilizara en La Usurpadora para
    poder interpretar a Alicia y Rosalba, las gemelas que pusieron
    de cabeza al atractivo Raúl Amundaray.

    Equilibrando siluetas
    Hombres y mujeres de espaldas angostas y hombros poco
    desarrollados durante mucho tiempo le agradecieron a Cristal, la telenovela de Delia Fiallo que transmitió RCTV en 1986, que
    haya sacado a relucir las hombreras como prenda básica de
    chaquetas y camisas.

    Virgen de pueblo
    Laaaargo y lacio. Ese fue el estilo que marcó pauta a mediados de los ochenta cuando entró en escena la cándida cieguita Topacio, encarnada por la recordada Grecia Colmenares.

    La permanente
    En 1982, cuando se estrenó la telenovela Ligia Elena y Alba Roversi apareció en pantalla luciendo una voluminosa cabellera
    alborotada con una lacia pollinita que le cubría la frente, más de una fémina optó por imitarla.
    A lo Coco Chanel El corte cuadrado y bien pegadito a
    la nuca que impuso Ruddy Rodríguez a finales de los ochenta, adoptó el nombre de la telenovela que lo impuso: Niña Bonita.
    No en balde, ese era el piropo más popular entre las chicas que apostaron por este coqueto peinado.

    Cosa divina
    La ocurrente y extrovertida Amaranta, personaje interpretado
    por Gabriela Spanic en la telenovela Todo por tu amor (1997), logró imponer su estrambótico estilo: lentes de colores, labios
    escarchados en tonos—hasta entonces— impensables, como
    azul y verde o fucsia fosforescente, además de las coquetas gorritas gamuzadas.

    Sostenes al aire
    No había vestido o camisa con la que Mimí Lazo no mostrara
    parte de su ropa interior de encaje cuando interpretaba a la alocada y menopáusica Briggite en Guerra de Mujeres.
    Imprudente o sexy, el punto es que este polémico estilo
    terminó reinando en las calles venezolanas y no sólo entre las féminas más maduritas.

    CON CORINA AZOPARDO

    Precoz papá
    de dos historias

    Acababa de aterrizar en suelo venezolano, con apenas 27 años a cuestas, pero también con un interesante background recién adquirido en Nueva York y otro tanto marcado por sus ideas de izquierda. Así, tan jovencito y todo, César Miguel Rondón terminó enamorando a la audiencia telenovelera de principios de los ochenta, primero con Ligia Elena, seguida por Las Amazonas… y pare usted de contar.

    HUMBERTO GARCIA

    ¡Ahora usted
    hará de malo!

    Cuenta la historia que un buen muchacho llamado Christian Villena, hijo de Marcos Villena en La mujer prohibida, terminó tornándose en vil antagonista del libreto, luego de que Humberto García, actor que lo interpretara, osara posar con muy pocos trapos en una publicación impresa de aquellos inicios de los años setenta. Al parecer el asunto no le gustó a los programadores.

    MARTIN LANTIGUA

    “¿Quién es usted?”
    Esa fue la pregunta que le hicieran a Martín Lantigua justo cuando se terminaba el primer capítulo de La Loba (Manuel Muñoz Rico, 1973), a lo que el imponente actor respondió: “Mi nombre es Marcos Villena”. La expectante audiencia
    de Venevisión no pudo sino quedar impactada. ¡Sorpresa!, resultaba que La Loba (del mismo autor) era la continuación de La mujer prohibida, telenovela que ese mismo año había acaparado la atención de los venezolanos. En la saga, no obstante, sólo repetirían los personajes de Villena, La Waika (Amelia Román), Lotario (encarnado por el luchador libre y legendario actor del mismo nombre) y Virginia Galván (Ada Riera, quien además interpretaría a Angélica Montemar, una mujer idéntica a Virginia pero maluca y sospechosa de ser la aterradora loba que asesina gente en noches de luna llena).

    JOSE BARDINA

    Brilló dos veces
    Nunca antes la falta de tecnología se había confabulado tanto a favor de unos jóvenes actores. El hecho de que la historia original de Lucecita (1967), entonces protagonizada por Marina Baura
    y José Bardina, no hubiera podido ser grabada en video tape en su momento, dio pie a que otro par de promesas de la actuación
    —Adita Riera y Humberto García— tuvieran la oportunidad de protagonizar un remake con el mismo nombre, lanzado al aire
    —¡y asegurado esta vez en un cassette!— en el año 1972.
    En esa segunda versión, adaptada por Ana Mercedes Escámez, repitieron Ivonne Attas como la villana Angelina y Esperanza Magaz en el papel de Modesta.

    Interminable
    2 años
    2 meses
    8 días
    2 horas… fue la duración
    de El derecho de nacer, récord
    de transmisión que se mantuvo
    vigente desde 1965 hasta la aparición de Por estas calles, dramático original de Ibsen Martínez que en 1992 superó la cifra por un estrecho margen de 19 días. Concluyó sin Ibsen, claro está, quien se retiró cuando la televisora le pidió que alargara más y más la trama, en vista del elevado rating. Lo menos que quería un furibundo Martínez era meterse en un callejón sin salida.

    EDMUNDO VALDEMAR

    José, levántate y anda
    En el año 1967 La Tirana comenzaba
    a sacarles canas verdes a los
    ejecutivos de Radio Caracas Televisión, pues en su afán de alargar la exitosa historia protagonizada por Eva Moreno, Edmundo Valdemar y Edmundo Arias, ya habían contratado —y sustituido— a varios escritores reconocidos, entre ellos Manuel Muñoz Rico
    y Enrique Jarnés. Cuando todo parecía perdido, José Ignacio Cabrujas y Román Chalbaud llegaron para elevar los “numeritos” del rating con una maniobra que sorprendió a más de un espectador:
    José Jordá, un actor que había sido liquidado en la trama—y hasta en la nómina del canal— fue traído de vuelta a las pantallas, previa explicación de que el cadáver enterrado no era el suyo, sino el de un doble dispuesto por los villanos
    para evitar que todos descubrieran que él había sido raptado. La solución, aunque excesivamente rebuscada, fue bien recibida por los espectadores.

    LIBERTAD LAMARQUE

    Antes de mamá, monja
    Están equivocados quienes creen que la primera telenovela latinoamericana en la cual participó Libertad Lamarque como actriz
    fue Mamá, realizada en Venezuela
    en 1975, donde hacía el papel
    de una sacrificada madre capaz
    de soportarlo todo en función
    del bienestar de sus hijos. Lo cierto
    es que tres años antes ya la leyenda musical argentina había aterrizado en patio criollo, en este caso
    en los estudios de Venevisión, para participar en Esmeralda, novela
    en la cual encarnó a una dedicada monja que cuidaba a la protagonista durante veinte capítulos.

    Esas que
    no calaron

    SIRENA DE ORO PURO REINA DE CORAZONES MUÑECA DE TRAPO MAMBO Y CANELA

    1. Kapricho S.A. (1982)
    RCTV
    Escritores: Ligia Lezama, Milagros del Valle y Pedro Felipe Ramírez.
    Protagonistas: Tatiana Capote y Félix Loreto

    2. Primavera (1987)
    RCTV
    Escritores: Vivel Nouel, Elizabeth Alezard, Boris Izaguirre, Zulia López
    y Alberto Gómez.
    Protagonista: Gigi Zanchetta y Fernando Carrillo

    3. Alma Mia (1988)
    RCTV
    Original de: Mariana Luján.
    Protagonistas: Carlos Montilla y Nohely Arteaga (Astrid Carolina Herrera tuvo que sustituirla abruptamente debido a un embarazo no previsto)

    4. Fabiola (1989)
    Venevisión
    Escritora: Delia Fiallo.
    Protagonistas: Guillermo Dávila y Alba Roversi

    5. Sirena (1993)
    Marte TV
    Escritor: José Simón Escalona.
    Protagonistas: Carlos Montilla y Astrid Gruber

    6. De oro puro (1994)
    RCTV
    Original de: Julio César Mármol
    Protagonistas: Mauricio Rentería, Hylenne Rodríguez y Flor Núñez

    7. Reina de corazones (1998)
    RCTV
    Original de: Humberto Kiko Olivieri
    Protagonistas: Emma Rabe y Roberto Mateos

    8. Muñeca de trapo (2000)
    Venevisión
    Original de: Rodolfo Boyadjian
    Protagonistas: Adrián Delgado y Karina Orozco

    9. Mambo y Canela (2002)
    Venevisión
    Original de: Elsa Echeverría
    Protagonistas: Marcelo Cezán y Alicia Machado

    10. Negra Consentida (2004)
    RCTV 
    Original de: Valentina Párraga
    Protagonistas: Pedro Rendón y Ligia Petit

    via eluniversal.com

    Venezuela

  2. Mamarracho es un estilo de vida, no un insulto.